Redacción Voz de la Diáspora
Este 25 de enero diversas comunidades repobladas de Cabañas, Chalatenango, Cuscatlán, Usulután y otros departamentos, junto a organizaciones sociales, movimientos y sectores de la sociedad salvadoreña, se movilizaron para conmemorar los 34 años de la firma de los Acuerdos de Paz.
Las comunidades exigen al estado salvadoreño una nueva democracia y un modelo económico inclusivo, social y productivo que responda a las necesidades del pueblo. A través de la marcha, las comunidades expresaron su descontento con la situación actual y su propuesta para un futuro diferente.



Fotos: Cortesía.
En su mensaje, las comunidades destacaron el 34 aniversario de los Acuerdos de Paz, recordando su importancia histórica al poner fin a doce años de guerra civil y cinco décadas de militarismo. Sin embargo, señalaron que la «democracia liberal-representativa» que surgió de esos acuerdos resultó insuficiente para resolver los problemas estructurales del país. En su lugar, el actual gobierno está instalando lo que consideran una «democracia totalitaria», una nueva dictadura que, según ellos, no representa a las mayorías del pueblo salvadoreño. Según lo expresan en su comunicado.
Las comunidades históricas criticaron además el modelo económico neoliberal impuesto en los años posteriores a la firma de los Acuerdos de Paz, que ha perpetuado la desigualdad y la exclusión. Este modelo ha sido, en su opinión, la causa de los problemas de pobreza, injusticia social y concentración de la riqueza que el país sigue enfrentando.

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En este contexto, las comunidades proponen un nuevo modelo económico-social que sea incluyente, solidario y sustentable, con un enfoque en la justicia tributaria, la producción alimentaria local, la protección del medio ambiente, y la creación de empleos dignos con salarios justos.

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En la misma línea, recordaron que este mes de enero también se conmemoran 94 años de la rebelión de los pueblos originarios, que fueron brutalmente masacrados en la década de 1930 mientras luchaban por sus derechos a la tierra y mejores condiciones de vida.
De igual forma las comunidades históricas expresaron su solidaridad con las organizaciones indígenas en la lucha por un país más justo, en el que se reconozcan los derechos de los pueblos originarios.
Además, las comunidades hacen un llamado a la ciudadanía salvadoreña a organizarse y defender sus derechos, a perder el miedo y a actuar con dignidad frente a las injusticias. En este sentido, reiteraron su rechazo al actual régimen, al que califican de «mentiroso, corrupto y autoritario, y subrayaron que la única forma de cambiar la situación nacional es mediante la movilización y la lucha por un nuevo modelo democrático y económico». De acuerdo a lo descrito en el comunicado.
En relación con las políticas actuales, también se refirieron a la creciente militarización, «la privatización de los servicios públicos, y la precariedad en la salud y la educación. En este sentido, exigieron la recuperación de los recursos naturales, como el Río Lempa y las fuentes de agua, la derogación de leyes inconstitucionales como el régimen de excepción, y el establecimiento de políticas fiscales progresivas que beneficien a las grandes mayorías.
Finalmente, las comunidades históricas extendieron su mensaje más allá de las fronteras de El Salvador, condenando el clima de hostilidad y agresión del gobierno de Estados Unidos contra Venezuela, hacen el llamando a la ciudadanía global a unirse y por una nueva institucionalidad internacional que respete los derechos humanos y la soberanía de los pueblos.
Además en el pronunciamiento, las comunidades históricas hacen un urgente llamado al despertar ciudadano, con la esperanza de que 2026 sea el año del cambio y la construcción de un El Salvador más justo, democrático y solidario.