Por Luis Alberto López
Estar cerca de la gente es una de las principales misiones de los noticieros; como tal tenemos la oportunidad de hacer afectivo ese objetivo.
Conocer y sacar a la luz casos humanitarios, lograr mover la voluntad de los televidentes, ayudar a sobrellevar una situación difícil al más necesitado, es parte del compromiso que cumplimos como equipo periodístico a cada caso que se nos presenta.

No se trata de hacer una nota más, sino hacer más de cada nota, especialmente cuando es de servir a una persona o una comunidad.
Publicar casos e historias de personas o familias realmente necesitadas que logran mover sentimientos, conciencia y sobre todo apoyo para hacer menos pesado su calvario, es parte de la misión del periodista o comunicador.
El espíritu o la intención debe ser genuina, no buscar el protagonismo, aprovecharse del dolor ajeno o hacer viral la noticia con el afán de ganar notoriedad y no ayuda del necesitado.

Recordar que el protagonista es el ciudadano, la víctima, el que necesita la ayuda, no el periodista para hacer lucir su imagen como si fuera político en campaña.
Como equipo periodístico y medio de comunicación, no solo es satisfacción canalizar parte de la ayuda y enlaces con otras personas, sino también saber que nuestro trabajo puede cambiar vidas, activar la solidaridad y darle valor a la gente que nos ve, que confía en nosotros y que somos, en muchos casos, la penúltima esperanza.
