Redacción Voz de la Diáspora
El Salvador- Con trajes rojos, máscaras y riendas en mano, los Talcigüines representan a figuras que encarnan el mal, en una puesta en escena que, como explicó el párroco Hilario Morán, forma parte de una enseñanza basada en pasajes bíblicos.

En medio de los azotes simbólicos y la participación de los asistentes, la representación avanza hasta culminar con la victoria de Jesús Nazareno sobre el mal, un mensaje central de esta tradición que, como destacó el párroco Hilario Morán Tobar, mantiene viva la fe en Texistepeque, el bien siempre triunfa sobre el mal.
Los Talcigüines son una tradicional y vibrante celebración de Semana Santa en Texistepeque, El Salvador, celebrada cada Lunes Santo. Hombres vestidos de rojo y con máscaras representan «hombres endiablados» (náhuat), azotando simbólicamente a los asistentes para purificar sus pecados y escenificar la lucha entre el bien y el mal, finalizando con la derrota de los demonios por Jesús.

La palabra proviene del náhuat talcigüin, que significa «hombre endiablado» o «hijo del demonio». Es una tradición de origen colonial que mezcla la fe católica con el sincretismo cultural, representando las tentaciones de Jesús en el desierto.
Los Talcigüines buscan a los transeúntes y visitantes para azotarlos simbólicamente. Se cree que este acto expía los pecados de quienes reciben los azotes.
Al mediodía, los personajes se encuentran con una figura que representa a Jesús en la plaza central, ante quien caen rendidos, simbolizando el triunfo del bien sobre el mal.
