Por Héctor M.
En una nota publicada por Diario El Mundo, la investigadora migratoria Celia Medrano advirtió que salvadoreños deportados hacia México enfrentan condiciones de vulnerabilidad, incluyendo vivir en la calle o sobrevivir con trabajos informales como limpiar parabrisas y vender productos en semáforos. Medrano constató esta realidad durante una visita a zonas fronterizas, especialmente en Tenosique, en el estado de Tabasco.
Según la experta, muchos de estos migrantes prefieren permanecer en México o intentar moverse por su cuenta hacia Guatemala, específicamente a Petén, porque no desean regresar a El Salvador. Entre las razones que mencionan está la percepción de que las condiciones económicas en su país no han mejorado y el temor a detenciones arbitrarias en caso de volver.
Medrano también señaló que patrones similares se observan con migrantes de otros países, como Honduras, quienes, al quedarse “estancados” en Guatemala, optan por no moverse hacia El Salvador debido a temores ligados a detenciones y maltratos. Este contexto podría estar influyendo en la disminución de deportaciones registradas oficialmente hacia El Salvador.
Datos de la Dirección General de Migración y Extranjería muestran que las deportaciones de salvadoreños han bajado considerablemente en la última década, pasando de alrededor de 50,000 por año entre 2014 y 2016 a entre 13,000 y 15,000 en años recientes. Sin embargo, el número de vuelos con deportados desde Estados Unidos hacia El Salvador aumentó un 47 % en 2025.
Por otra parte, organizaciones como Agenda Migrante consideran que las deportaciones pueden utilizarse como herramienta política o de presión en negociaciones internacionales, mientras que expertos advierten un futuro de incertidumbre para los migrantes salvadoreños, sobre todo ante la posible expiración del Estatus de Protección Temporal (TPS) en Estados Unidos.