Trabajadores de la construcción golpeados por ola de calor en EEUU: “Nos estamos muriendo”

Fuente: (Pexels).

Redacción AFP

Estados Unidos – Montado en una plataforma mientras pintaba una pared de diez metros de alto bajo el intenso calor de Texas, Maynor Álvarez sintió calambres en las extremidades y ganas de vomitar. Quiso bajar, pero la orden de su supervisor fue que “siga produciendo”.

La ola de calor que golpea con fuerza desde hace casi un mes el sur de Estados Unidos, también le pega con furia a los trabajadores de la construcción, expuestos a temperaturas que superan los 40 ºC.

Y la situación no va a mejorar: este fin de semana se esperan temperaturas récord de hasta 46 ºC.

“He sufrido golpes de calor en varias ocasiones ¿Y saben qué se siente? Calambres en las piernas, en los brazos, dolor de cabeza, ganas de vomitar y el corazón acelerado. Cuando me quejo con mi supervisor, que está abajo, me dice que siga produciendo. Yo me bajo porque no aguanto… si me quedo cinco minutos más ya no cuento esta historia”, dijo este pintor, de 42 años, frente a un grupo de colegas reunidos el último viernes para manifestar en los alrededores de la Alcaldía de Houston.

Allí reclamaron contra una ley aprobada recientemente por el gobernador conservador, Greg Abbott, que elimina el denominado “water break” o descanso para tomar agua y refrescarse a la sombra, que rige en ciudades como Austin o Dallas.

Texas es el estado donde se registraron más muertes relacionadas con el calor en trabajadores de la construcción: 42 entre 2011 y 2021, según cifras oficiales que cita la Federación Estadounidense del Trabajo y Congreso de Organizaciones Industriales (Texas AFL-CIO).

“Una ley que mata”

La ley 2127, que funcionará desde septiembre, evitará que cada ciudad dentro del estado tenga una norma diferente a las que ya rigen en Texas, e impedirá que otras urbes, como Houston, puedan crear sus propias regulaciones relacionadas con los descansos.

“Esta es una ley que mata”, opinó Álvarez, guatemalteco de nacimiento.

Unos 20 km más al norte, Juan, un mexicano de 28 años que prefiere no revelar su apellido, realiza acabados en la pared de un edificio en construcción subido a una escalera. La sensación térmica supera los 40 ºC.

Lleva casco, un chaleco reflectante, anteojos de protección y una especie de pañuelo que cubre su nuca de los rayos del sol. Toma agua para hidratarse, pero aún así siente náuseas.

“Cuando tomo solamente agua, me mareo, quiero vomitar por el calor, necesito otra cosa, una Coca-Cola, un Gatorade, y frío, para poder andar bien. Lo más caliente de la jornada es como desde las 11 de la mañana hasta las 3 de la tarde”, contó a la AFP.

Su colega Edwin, de 21 años y también mexicano, llega con una botella de bebida hidratante y se apronta para retomar el trabajo bajo el sol luego de haber realizado labores dentro del edificio. “Ya estoy casi acostumbrado, pero este año está más fuerte el calor, traigo una hielera para estar preparado”, comentó.

Golpe de calor y de salario

A Maynor, reclamar le costó que no le pagaran la jornada completa o que no lo incluyeran en otros turnos de trabajo, manifestó. Por ello, no todo el mundo se anima a denunciar.

Luz Martínez, también obrera de la construcción congregada fuera de la Alcaldía, contó que ya trabajó en un edificio de 20 pisos donde estaba prohibido subir con agua y los trabajadores deberían bajar para hidratarse.

“El 4 de julio, feriado [en Estados Unidos], trabajamos en la remodelación de una escuela, en un área cerrada, con el clima apagado [aire acondicionado] porque hay quienes no quieren pagar el consumo de electricidad”, dijo, y grabó a un compañero que se desmayó por el calor.

“Esos lugares están con exceso de calor. Cuando uno entra a esos edificios… nos estamos muriendo. Que nos quiten el agua, nuestro tiempo de hidratarse, no es justo”, agregó.

Los trabajadores denunciaron la muerte de un colega de 46 años a mediados de junio, Felipe Pascual, quien se desvaneció mientras colocaba cemento en una obra en los alrededores de Houston.

Cristian Canela, representante de la Unión Internacional de Pintores (IUPAT DC 10), explicó que para trabajar varias horas bajo el calor, necesitan agua y estar periódicamente en la sombra. “No siempre se puede estar en la sombra, somos trabajadores de la construcción, pero tenemos esos descansos para tomar agua es esencial para continuar”, detalló a la AFP.

“No tenemos leyes que nos protejan, y ahora esta nueva ley que descubrió el gobernador, quitando los descansos para hidratarse, es una locura”, comentó.