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Volatilidad de combustibles aumenta presión sobre costos y márgenes de las empresas en América Latina

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Redacción Voz de la Diáspora/agencias

Centroamérica- La volatilidad internacional de los combustibles está generando un nuevo escenario de presión para las economías y empresas de América Latina, con efectos potenciales que van más allá del precio de la gasolina y el diésel y que pueden extenderse al transporte, logística, producción, inflación, márgenes empresariales y a la capacidad de consumo. Su impacto, sin embargo, no será uniforme: América Latina reúne tanto a economías productoras y exportadoras de hidrocarburos como a países altamente dependientes de energía importada, lo que genera diferentes niveles de exposición ante un mismo shock internacional.

La presión se origina principalmente en las disrupciones del suministro energético desde Medio Oriente. Según la Agencia Internacional de Energía (AIE), la producción mundial de petróleo cayó 1.6 millones de barriles diarios durante agosto, hasta 100.1 millones, mientras que las exportaciones de productos refinados y gas licuado desde los países del Golfo se mantenían cerca del 60% (aproximadamente 3.7 millones de barriles diarios) por debajo de los niveles registrados en febrero.

De acuerdo con el informe de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL) publicado en julio, en un escenario en el que los precios del petróleo se mantengan 25% por encima de los niveles de 2025, el efecto agregado sobre la balanza comercial de América Latina y el Caribe en su conjunto sería ligeramente positivo, equivalente a 0.05% del PIB en 2026. Pero el promedio regional esconde diferencias importantes.

Centroamérica y el Caribe enfrentan una mayor exposición

Para el grupo conformado por Centroamérica, Haití y República Dominicana, la CEPAL estima un deterioro de aproximadamente 0.9% del PIB  en la balanza comercial durante 2026, principalmente por su condición de importadores netos de energía.

Esta exposición puede trasladarse desde el sector energético hacia diferentes actividades económicas. El diésel es particularmente sensible por su incidencia en el transporte pesado, distribución, agricultura, construcción y cadenas de abastecimiento. Por ello, incluso empresas con bajo consumo directo de combustible pueden experimentar incrementos indirectos a través de proveedores, materias primas, transporte y distribución.

La situación evidencia la relevancia de observar la cadena energética completa: producción, refinación, disponibilidad de combustibles, transporte, seguros y logística.

“En períodos de alta incertidumbre, la ventaja no está necesariamente en predecir exactamente qué va a ocurrir, sino en estar preparado para distintos escenarios. Las empresas que entienden tempranamente cómo los cambios del entorno pueden afectar su operación, sus clientes y sus grupos de interés tienen mayor capacidad para tomar decisiones antes de que la coyuntura las tome por ellas”, afirmó Javier Medrano, Director General de Bluepoint.

De predecir precios a preparar escenarios

BluePoint considera que las empresas latinoamericanas deberían incorporar el comportamiento energético dentro de sus ejercicios de planificación y trabajar, al menos, sobre tres escenarios:

  • Normalización: disminución progresiva de las tensiones y estabilización de los costos.
  • Volatilidad prolongada: precios elevados durante varios meses, con traslado gradual hacia transporte, proveedores y márgenes.
  • Escalamiento: nuevas disrupciones internacionales que afecten simultáneamente energía, logística, seguros y determinados insumos.

El objetivo no es determinar cuál escenario ocurrirá, sino establecer anticipadamente cómo respondería la organización ante cada uno.

¿Cómo pueden prepararse las empresas?

Las grandes compañías pueden realizar pruebas de estrés sobre costos, márgenes y flujo de caja; mapear proveedores, mercados y rutas críticas; revisar contratos y mecanismos de indexación; evaluar alternativas de abastecimiento y establecer equipos multidisciplinarios para el seguimiento del entorno.

Para las empresas medianas, las prioridades deberían concentrarse en liquidez, rentabilidad y capacidad de negociación, incluyendo revisiones periódicas de costos logísticos, rentabilidad por producto y flujos de caja de 90 a 180 días.

Las pequeñas empresas pueden comenzar evaluando cuánto han aumentado realmente sus costos, qué productos conservan márgenes adecuados, cuánto efectivo necesitarán durante los próximos meses y qué gastos pueden optimizar sin afectar sus ventas.

Del monitoreo a la alerta temprana

Para BluePoint, el contexto también representa una oportunidad para que las organizaciones evolucionen de un monitoreo reactivo hacia sistemas de alerta temprana.

Indicadores como precios internacionales del petróleo y combustibles refinados, inflación, tipo de cambio, costos logísticos, comportamiento de proveedores, inventarios, ventas y márgenes pueden proporcionar señales anticipadas sobre cambios relevantes para el negocio.

Sin embargo, monitorear los indicadores es solamente el primer paso. Las organizaciones deberían definir de antemano qué decisiones activar ante determinados movimientos: renegociar contratos, revisar precios, modificar inventarios, diversificar proveedores o ajustar el portafolio.

“Un incremento en los combustibles puede comenzar como un asunto financiero y convertirse rápidamente en un desafío de estrategia, operaciones, mercado, personas, reputación y comunicación. La capacidad de conectar esas variables permite a las organizaciones responder con mayor velocidad y criterio”, agregó Medrano.

Una agenda empresarial regional

La volatilidad energética vuelve a demostrar la velocidad con que un acontecimiento internacional puede trasladarse hacia las economías latinoamericanas.

Para las empresas, el desafío no consiste únicamente en reaccionar ante la coyuntura, sino en desarrollar capacidades para anticipar, decidir, adaptarse y comunicar, que les permitan proteger su liquidez y sus márgenes, y comprender los cambios en consumidores, proveedores, mercados y grupos de interés.

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