Redacción Voz de la Diáspora
El presidente de Panamá José Raúl Mulino, exhortó a los organismos de seguridad del hemisferio a trabajar de manera integrada contra el crimen organizado, y el narcotráfico en un marco de respeto a la soberanía y los territorios.
“El mayor enemigo que hoy enfrenta la región es el narcotráfico, el narcoterrorismo y sus ramificaciones delictivas. No habrá paz y seguridad sostenible si este enemigo avanza y sigue siendo el elemento fundamental de la desintegración social”, expresó Mulino al cierre del Foro de la Coalición de las Américas Contra los Cárteles.

«Con el narcotráfico no se negocia y no se pacta; tienen infiltrados en los gobiernos, en la justicia, en los organismos Internacionales», precisó Mulino, tras afirmar que cuentan con suficientes recursos para pagar por apoyo de sectores que, «en apariencia, son defensoras de causas sociales, pero cuya finalidad es servirles a los cárteles”.
Destacó además que las estructuras narcocriminales no pueden ser combatidas sin una coalición de los países donde se producen, se distribuyen, y se consumen las drogas.
“Una estrategia parcial solo llevará a un nuevo fracaso en la misión de combatir el tráfico de drogas, generando una problemática cada vez mayor en los países que cometan ese error”, afirmó el mandatario panameño.
Mulino junto al Secretario de Guerra de Estados Unidos, Pete Hegseth asistieron al Foro de la Coalición de las Américas Contra los Cárteles, una iniciativa también conocida como el “Escudo de las Américas”, cuyo fin es ponerle un freno a la amenaza del narcotráfico, el narcoterrorismo y sus ramificaciones delictivas, dijo la Presidencia panameña en un comunicado.
Al encuentro hemisférico realizado en la capital panameña, asistieron ministros y autoridades de seguridad de Estados Unidos, Argentina, Bahamas, Belice, Bolivia, Chile, Colombia, Costa Rica, República Dominicana, Ecuador, El Salvador, Guatemala, Guyana, Honduras, Jamaica, Panamá, Paraguay, Perú y Trinidad y Tobago.
El gobierno estadounidense tuvo como máximos representantes además del secretario de Guerra, Pete Hegseth; el comandante del Comando Sur, general Francis Donovan; y el subsecretario de Estado para Asuntos del Hemisferio Occidental, Michael Kozak.

A pesar de las críticas en contra, Mulino explicó que la «coalición no representa amenaza alguna para la soberanía de Panamá, ni el resto de participantes».
“Lo que sí representa una clara amenaza a la soberanía nacional es el narcotráfico. Es ese cáncer que se ramifica por toda la sociedad llevando drogas a las escuelas y, mientras se llenan los bolsillos los traficantes, le dañan la vida a los hijos y nietos de nuestra patria», expresó el mandatario.
Mulino sostuvo en esencia la soberanía de la región está amenazada por la expansión de las pandillas que no solo se diputan territorios, sino el monopolio de la fuerza que le pertenece por definición al Estado.
«Estas amenazas…son el sustento para la conformación de esta coalición de 20 países ante los cárteles», afirmó el mandatario panameño.
El presidente recordó que Panamá que luce la ventaja de su posición geográfica privilegiada, y estratégica para el comercio mundial, también es un país atractivo para las organizaciones delictivas que el país enfrenta con voluntad política, seguridad, y el apoyo de naciones encabezadas por EE.UU.
En ese contexto, Mulino aseguró que en los últimos 18 meses Panamá invirtió 174 millones de dólares en gran parte para aumentar la capacidad tecnológica y logística de los estamentos de seguridad a través de los acuerdos firmados con Estados unidos.
El país norteamericano también ha asistido la limpieza de la selva de Darién en la frontera con Colombia que en años pasados fue utilizada como una ruta transitada por miles de migrantes en ruta hacia el norte, un problema que según el gobierno panameño está bajo control.