Por Milagro Orellana
He tenido el privilegio de vivir momentos inolvidables que han dejado una huella profunda en mi vida como cristiana y periodista. En dos ocasiones distintas, he recibido la bendición de ver de cerca al Papa Francisco, y ambas experiencias han sido momentos especiales tanto personal como profesionalmente.
El primer encuentro ocurrió en el corazón del Vaticano, durante la histórica canonización de monseñor Óscar Arnulfo Romero.
En esa ocasión, «Voz de la Diáspora» estuvo presente en una audiencia especial y una exposición de piezas periodísticas, titulada: «Voz de los sin voz, te prestamos nuestra Voz» (título que fue autorizado por el Papa Francisco) con motivo de la santificación del mártir salvadoreño. Fue también el debut periodístico de nuestro medio en un evento internacional de tal magnitud, con la participación de corresponsales desde diversas partes del mundo, a quienes su Santidad autorizó una sala para montar dicho evento.
La cobertura no sólo significó un importante logro como profesionales, sino que también fortaleció mi fe y compromiso con el ejercicio del periodismo con propósito.
Francisco reivindica la figura de San Romero y fortalece la fe en El Salvador
El Papa Francisco no sólo unió al pueblo salvadoreño en la fe, sino que también reunió a un equipo de profesionales para documentar y difundir el trabajo realizado por Monseñor Óscar Arnulfo Romero antes, durante y después de su martirio.
La canonización de Romero, ahora San Romero de América, ha sido motivo de profunda alegría para los salvadoreños, quienes ven en este acto una reivindicación histórica de su legado.
Además, el Santo Padre ha otorgado al país cuatro nuevos beatos, cuyas vidas de entrega y fe han sido reconocidas oficialmente, con la esperanza de que también puedan ser canonizados en un futuro cercano.
El segundo encuentro fue durante la Jornada Mundial de la Juventud (JMJ) en la ciudad de Panamá, otro momento cargado de espiritualidad y reflexión. Ver al Papa Francisco una vez más me recordó la importancia de seguir adelante con pasión y coraje, reafirmando el camino que he elegido transitar cada día.

A través de su catequesis y cercanía con los pueblos, el Papa Francisco es un pilar fundamental en medio del caos que vive el mundo.
Doy gracias a Dios por haber tenido la dicha de conocer al Santo Padre, de quien he aprendido tanto. Que siga guiando a esta Iglesia pobre y sufrida, que lucha cada día por mantenerse firme en la fe.
Gracias por todo lo que nos diste y enseñaste.
Descansa en paz Papa Francisco!!!!
