Por H. Murcia
Estados Unidos – Un bebé de apenas dos meses de edad, identificado como Juan Nicolás, fue deportado junto con su familia desde Estados Unidos a México a pesar de estar enfermo de bronquitis, según han informado legisladores y medios locales. El menor y su madre, Mireya López Sánchez, estaban bajo custodia del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) en el centro familiar de detención de Dilley, en Texas, cuando su estado de salud se agravó.
El congresista demócrata Joaquin Castro denunció que el bebé, que había estado hospitalizado tras presentar síntomas severos de bronquitis, llegó a estar “inconsciente durante varias horas” antes de que le dieran el alta médica. Tras regresar al centro de detención, la familia recibió órdenes de deportación y fue enviada a México el martes pasado.
Organizaciones y defensores de derechos humanos han criticado el caso por considerar que la deportación de un infante con una enfermedad respiratoria grave representa un riesgo para su salud, especialmente tras haber requerido atención médica inmediata fuera de la detención. La madre ha señalado que tras la llegada a México, la familia afronta dificultades para garantizar el cuidado adecuado del bebé.
Por su parte, las autoridades migratorias de Estados Unidos han defendido que el bebé fue “claramente estabilizado y médicamente autorizado para viajar” antes de la deportación, y que su tratamiento continuó según los protocolos médicos una vez que se otorgó el alta hospitalaria. Esta versión ha sido parte de la respuesta oficial frente a las críticas por el caso.
El episodio ha generado un nuevo debate sobre las políticas migratorias y el trato a familias con menores enfermos en centros de detención, en un contexto en el que legisladores, activistas y organizaciones internacionales piden revisar los procedimientos cuando hay niños vulnerables involucrados. El caso sigue bajo escrutinio mediático y político en Estados Unidos y México.