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Desde Kiev hasta Panamá: la soprano que encontró en el istmo un nuevo escenario para su arte

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Por Milagro Vallecillos

Entre las luces cálidas de Panamá y la nostalgia profunda de Europa del Este, la voz de Angela Angeli ha logrado tender un puente invisible entre culturas, idiomas y emociones. Nacida en Kiev, Ucrania, y formada bajo la rigurosa disciplina artística de la tradición musical europea, la soprano —cuyo nombre real es Angela Zhukova de Barnes— encontró en Panamá no solo un hogar, sino también el escenario desde donde hoy sueña compartir belleza con el mundo.

Su historia parece salida de una ópera clásica: una niña que cantaba todo el tiempo, fascinada por la música desde los primeros años de vida, comenzó estudiando piano en una escuela musical en Ucrania. Más tarde, después de graduarse como pianista, descubrió que su verdadera voz estaba en el canto.

“La ópera llegó a mí como una revelación”, cuenta Angela. Y hubo una pieza que marcó ese destino para siempre: Ave María. “Me enamoré de ella y por esa obra comencé a estudiar canto”.

Desde entonces, la música dejó de ser solamente una disciplina para convertirse en una misión espiritual. Angela habla de la música como “el idioma del alma”, una fuerza capaz de elevar a las personas y conectarlas con algo profundamente humano y divino.

Su formación en Ucrania estuvo marcada por el profesionalismo y la disciplina, valores que todavía la acompañan cada vez que sube a un escenario. Pero el destino la llevó lejos de su tierra natal. El amor apareció en su vida de la mano del panameño Juan Barnes, con quien ha compartido más de tres décadas de matrimonio.

“Él ha brindado un apoyo significativo en mi carrera artística”, afirma.

Panamá terminó convirtiéndose en mucho más que el país de su esposo. Aquí descubrió colores intensos, naturaleza exuberante, ritmos vibrantes y una diversidad cultural que la cautivó. “Es para mí una ventana a América”, dice con emoción.

Aunque vive lejos de Ucrania, sus raíces siguen intactas. Hija de padre bielorruso y madre ucraniana, Angela lleva en su repertorio el folclore de su tierra natal. Cada interpretación conserva esa herencia eslava que viaja con ella en la sangre y en la memoria.

Construir una carrera artística lejos de su país no ha sido un obstáculo, sino una expansión. “La música es un idioma internacional”, asegura. Y precisamente esa universalidad le ha permitido conectar con el público panameño, que —según cuenta— la ha recibido “con una reacción muy cálida y emotiva”.

Recientemente, Angela Angeli se presentó durante la cena de speakers de Inn.kind FiEd LATAM 2026, la Cumbre de la Educación Superior de las Américas, un encuentro internacional que reunió en Panamá a representantes de más de 10 países y que destacó el intercambio académico, cultural y educativo de la región.

Su voz, naturalmente aguda, encontró en el registro de soprano el espacio ideal para expresarse. Pero más allá de la técnica, Angela busca algo mucho más profundo cuando canta: dar vida a las palabras y transmitir emociones auténticas. “Dependiendo del mensaje, busco los matices y colores”, explica.

Además de presentarse en escenarios, Angela también ha asumido otro rol que considera sagrado: enseñar. Para ella, el maestro tiene una enorme responsabilidad cultural y humana. Cree firmemente que la música debe cultivarse desde la infancia, no solo como entretenimiento, sino como parte esencial de la formación del ser humano.

Por eso uno de sus proyectos más especiales es acercar la ópera a los niños.

“Los niños son un tesoro. Lo que escuchan va a formar parte de su mundo”, afirma. Su sueño es que las nuevas generaciones crezcan rodeadas de arte, sensibilidad y belleza.

Angela observa con admiración el crecimiento cultural de Panamá y reconoce diferencias importantes con Ucrania, donde existe una amplia red histórica de formación musical. Sin embargo, considera que el país está evolucionando y abriendo espacios para nuevas expresiones artísticas.

En tiempos dominados por la velocidad digital y el consumo inmediato, ella defiende la vigencia de la música clásica y la ópera con una convicción absoluta. “La ópera es el género más completo. Nos conecta con los valores artísticos verdaderos. Lo clásico significa algo eternamente valioso y bello”.

Quizás por eso su historia resulta tan poderosa: porque habla de evolución, de arte, de migración, de amor y de la capacidad de reinventarse sin perder la esencia.

Si tuviera que resumir su vida en una sola palabra, Angela no duda: “Evolucionar”. Y hoy, desde Panamá hacia el mundo, esa evolución sigue tomando forma en cada nota que interpreta, en cada niño al que inspira y en cada escenario donde su voz convierte la emoción en belleza.

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