Redacción Voz de la Diáspora/agencias
Panamá- Panamá abrió una nueva etapa para la adopción de inteligencia artificial con la aprobación, en agosto, de su Estrategia Nacional de IA. Para las empresas, avanzar en esa dirección implica una discusión que va más allá de qué herramientas incorporar: también requiere determinar si los datos, accesos, infraestructura y planes de continuidad están preparados para sostener su uso de forma segura.
La IA no opera de manera aislada, su incorporación puede ampliar la cantidad de datos procesados, identidades con acceso, aplicaciones conectadas y servicios de nube involucrados en una operación. Esa mayor interconexión también aumenta las exigencias sobre los controles de seguridad de las organizaciones.

De acuerdo con Gartner, la identificación de vulnerabilidades mediante inteligencia artificial representa el principal riesgo emergente para las organizaciones a nivel mundial durante el segundo trimestre de 2026. La firma advierte que la capacidad de la IA para hacer más eficiente y accesible el descubrimiento de vulnerabilidades puede superar la capacidad de los enfoques tradicionales de gestión de riesgos, aumentando la presión sobre el gobierno, las operaciones de seguridad y las capacidades de remediación.
El contexto local de Panamá refuerza la importancia de blindar la infraestructura ante el despliegue de la IA. En agosto, la Autoridad Nacional para la Innovación Gubernamental (AIG) informó que su Centro de Operaciones de Ciberseguridad monitorea 20 instituciones consideradas críticas y 15 sistemas altamente críticos, en un entorno en el que registra intentos de ataque diariamente.
“La pregunta ya no es solamente qué puede hacer una empresa con inteligencia artificial, sino qué necesita proteger para poder utilizarla sin comprometer su operación. Cada nueva integración conecta datos, usuarios, aplicaciones e infraestructura; por eso la seguridad y la continuidad tienen que considerarse desde el inicio y no incorporarse después como una corrección”, señaló Carlos Metre, Country Manager de SPC Internacionalen Panamá.

Una ruta ejecutiva para adoptar IA de forma segura
Ante este escenario, SPC Internacional identifica cuatro decisiones que las organizaciones deberían resolver antes de ampliar el uso de inteligencia artificial:
1. Definir qué datos utilizará la IA y quién puede acceder a ellos: Antes de incorporar nuevas herramientas, las organizaciones necesitan identificar qué información utilizará la IA, dónde se encuentra y quién o qué sistemas podrán acceder a ella. Esto cobra especial relevancia con la expansión de los agentes de IA, que introducen nuevas identidades y permisos. Gartner prevé que, para 2028, el 25% de las brechas involucrarán superficies de ataque basadas en agentes, entre otros factores, por identidades de máquina deficientes y falta de controles de acceso sensibles al contexto.
2. Identificar qué procesos y sistemas son críticos: No todos los activos tienen el mismo impacto sobre la operación. Las empresas deben determinar qué funciones no pueden detenerse, qué sistemas las soportan y cuál sería el impacto operativo y económico de una interrupción. Esto permite priorizar controles y recursos según el nivel de riesgo.
3. Preparar la infraestructura antes de escalar: La adopción de IA incorpora nuevas conexiones entre aplicaciones, servicios en la nube, APIs y otros componentes tecnológicos. Por ello, la infraestructura que soportará estas soluciones debe evaluarse como parte de la estrategia de adopción y no después de implementarlas.
4. Definir cómo responder y mantener la operación: La preparación no termina en prevenir un incidente. Las organizaciones necesitan establecer responsables, mecanismos de contención, procesos de recuperación y alternativas que permitan mantener las funciones críticas mientras los sistemas son restablecidos.
Adoptar IA de forma segura requiere, por tanto, mirar el entorno tecnológico como un sistema y no como componentes aislados. Datos, redes, nube, infraestructura, ciberseguridad y continuidad forman parte de una misma ecuación cuando la inteligencia artificial comienza a integrarse en procesos críticos del negocio.
Desde SPC Internacional, el enfoque es acompañar a las organizaciones en esa evaluación integral, identificando brechas y fortaleciendo las capacidades necesarias para que infraestructura, seguridad y continuidad evolucionen al mismo ritmo que sus planes de adopción de inteligencia artificial.
“La velocidad de adopción será importante, pero también lo será la capacidad de hacerlo de forma segura, sostenible y sin comprometer la continuidad del negocio. Esa preparación será fundamental para convertir la oportunidad que abre la inteligencia artificial en valor para las organizaciones”, concluyó Metre.